Las sociedades europeas, caracterizadas por unos índices de envejecimiento cada vez más altos, están prestando especial atención a las nuevas realidades que se derivan del aumento del número de las personas mayores que las forman. El estado del bienestar y la calidad de vida de nuestros países van a estar condicionados por el grado de compromiso y cumplimiento que seamos capaces de asumir en torno al principio de la solidaridad inter-generacional. Por otra parte, el incremento de nuestra esperanza de vida, la mejora del estado de salud de las personas mayores y los cambios culturales y de mentalidad, han extendido y generalizado el concepto de envejecimiento activo.

Todo programa de envejecimiento activo debe incluir, por definición, espacios efectivos de convivencia inter-generacional, que concreten y desarrollen la inclusión, la participación y la aportación de las personas mayores en contextos abiertos y heterogéneos. Nos encontramos ante el reto de ir promoviendo estos escenarios en el que los mayores y otros grupos de edad, especialmente los jóvenes y los adolescentes, compartan su espacio y su tiempo. Una nueva perspectiva que transforme en cotidiano y normal el encuentro de individuos y grupos de distintas edades, con el horizonte puesto en la creación de verdaderos “centros inter-generacionales”.

"Tablas para la vida" es un proyecto orientado a crear espacios de encuentro entre los adolescentes y jóvenes de un centro de secundaria y los mayores. En concreto entre el I.E.S. "Jaranda" y el Centro residencial de mayores ServiMayor, ambos ubicados en la comarca de la Vera, en el nordeste de Cáceres (Extremadura/España). Juntos creamos distintos escenarios para la convivencia intergeneracional, desarrollando diversas actividades conjuntas, en las que participan los alumnos del Centro y los residentes, tanto los válidos como los asistidos, estos más numerosos.

sábado, 27 de junio de 2015

Acampados en la residencia



Acampados en la residencia.



II Campamento de trabajo “Encuentros intergeneracionales” del I.E.S. Jaranda y el Centro residencial de mayores ServiMayor.


          El pasado sábado 20 de junio, coincidiendo con la celebración de la Fiesta de la primavera que organiza todos los años la residencia de mayores ServiMayor, de Losar de la Vera, se inauguró el II Campamento de trabajo “Encuentros intergeneracionales”, que se prolongará hasta el próximo 27 de junio. Se trata de la segunda edición de una experiencia que dio inicio el verano pasado y que forma parte del Plan de convivencia intergeneracional del IES Jaranda, de Jarandilla de la Vera. Una actividad que cierra el conjunto de actividades que este centro educativo ha llevado a cabo a lo largo de todo el curso, dentro del programa “Tablas para la vida”, que se ha centrado en el desarrollo de espacios de encuentro y de interconexión entre los adolescentes y jóvenes y las personas mayores. Alumnos de secundaria y de bachillerato han acudido semanalmente a ServiMayor para realizar distintas actividades con los residentes, la mayor parte de ellos asistidos, destinadas a su entretenimiento y ocio, al entrenamiento de habilidades y destrezas motrices y a la terapia, sobre todo para los que sufren algún tipo de demencia o trastorno cognitivo. El Campamento de trabajo se convierte en el cierre de un curso que, cada año con más intensidad, se orienta hacia el ámbito de la convivencia intergeneracional. Una apuesta decidida hacia la creación de espacios de encuentro y colaboración entre estos dos grupos de edad, conscientes del importante beneficio mutuo que ambas generaciones reciben, especialmente desde el punto de vista emocional, competencia que cada vez ocupa un lugar más central en los planteamientos pedagógicos y metodológicos de los centros educativos y también en la prevención de la autonomía, en el envejecimiento activo y la mejora del bienestar de los mayores.

         A lo largo de la semana en la que se desarrolla el campamento, los alumnos realizan durante las mañanas actividades de acompañamiento y colaboración con los distintos profesionales que trabajan en la residencia. Los 22 jóvenes que participan en esta edición, se reparten uno a uno con el personal de ServiMayor, turnándose para vivir el día a día de los distintos puestos de trabajo que son necesarios para dar un servicio de calidad en una residencia. Diariamente, se les asigna como “tutor” a cada uno de los auxiliares, al georocultor, limpiador, cocinero, terapeuta ocupacional, enfermero, fisioterapeuta, técnico de animación sociocultural, al encargado de mantenimiento y al de administración y recepción, así hasta completar toda la plantilla del turno de mañana. De este modo, el personal de la residencia abre sus brazos a estos acompañantes compartiendo con ellos su actividad diaria y su experiencia. Una disposición digna de agradecer y de valorar que no resulta habitual ni fácil de encontrar en el ámbito socio-sanitario. Muy pocas residencias de mayores aplican una política de apertura transparencia tal que permita la continua presencia en sus distintos espacios y dependencias de un grupo amplio de jóvenes que, durante unos días, ocupan e invaden sus instalaciones. Para los residentes y sus familiares se convierten en una realidad cotidiana el ver moverse por todas partes a estos adolescentes que, durante unos días, se convierten en “aprendices” de cuidadores.

Por las tardes, los acampados se centran en la realización de actividades de ocio y de formación, que complementan su aprendizaje y preparación. Este año, a raíz del convenio de colaboración firmado entre el IES Jaranda, ServiMayor y el grupo de investigación Cuid-Emos, adscrito a la facultad de Ciencias de la salud de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, un grupo de cinco alumnos del máster de Psicología general sanitaria se han encargado de diseñar y aplicar un programa de formación en torno al envejecimiento y el cuidado de los mayores. A través de distintos talleres formativos –Estereotipos de adolescentes y mayores; Envejecimiento con éxito; Sexualidad en personas mayores; Habla patrón y exceso de discapacidad y Validación “role playing” y cuaderno de vida-, se han ido adentrando en este complejo e interesante mundo. Se trata de unos criterios y conocimientos que, cada vez
con mayor urgencia, es preciso ir introduciendo tanto en el espacio familiar como en el social y asistencial para cuidar adecuadamente a nuestros mayores. Además de estos talleres, los alumnos han recibido charlas de distintos especialistas que han abordado variadas perspectivas asociadas a la misma temática, como el adecuado manejo de los dependientes y los cambios posturales que precisan; los ejercicios psicomotrices, rítmicos y vocales a través de la “rima y el movimiento”; las experiencias asociadas al envejecimiento activo; la afectividad en el cuidado, las etapas del ciclo vital y el compromiso personal y la preparación para el final de la vida y la muerte. El programa de actividades se completa con las actividades de ocio que han tenido como espacio recurrente de disfrute y relajación en distintas piscinas naturales de la Vera, desde la garganta de Cuartos en Losar a la de la Serradilla de Jarandilla, además de una visita cultural al monasterio de Yuste.

     Este campamento de trabajo “Encuentros intergeneracionales” ha recibido el apoyo y la financiación del SEPAD, del Gobierno de Extremadura, y va a formar parte a partir de ahora del Plan de Juventud. El programa de convivencia intergeneracional que ServiMayor y el IES Jaranda están llevando a cabo, se ha incluido como buena práctica en la Plataforma AGE de la Comisión Europea (http://www.age-platform.eu). Se trata de un ejemplo, de unas experiencias concretas, que buscan su difusión y extensión en otros centros educativos y residencias de la región y de otras comunidades y países europeos. La ilusión, dedicación y entrega de estos jóvenes participantes, que asombra a quien les observa trabajar con los mayores residentes, ayudándoles a lavar, vestir, darles de comer y el largo etcétera de actividades diarias que precisan, es digna de admirar y de reconocer. Y, sobre todo, sirve para modificar y destruir los estereotipos que se tienen de los adolescentes y jóvenes, a los que solemos caracterizar de pasivos, egoístas e insolidarios, y de las relaciones imposibles que creemos que puedan mantener con las personas mayores. 


   

sábado, 16 de mayo de 2015

29 de abril: Día europeo de la solidaridad y cooperación entre las generaciones. 

           El pasado 29 de abril miércoles, acudimos a nuestra visita semanal a ServiMayor. Fui con los alumnos de 3º de ESO, que se alternan semanalmente con los de 1º de Bachillerato, los dos niveles que protagonizan este curso el programa de convivencia intergeneracional, que este curso hemos titulado "Tablas para la vida". Había quedado con Inma, una de las Técnicas de Animación Sociocultural, en organizar alguna actividad dedicada a celebrar, de manera sencilla, este día, el único del calendario que apadrina y conmemora las actividades relacionadas con la convivencia intergeneracional. Los residentes habían ya iniciado una pancarta con la fecha y la conmemoración "29 de abril: Día de la Solidaridad Intergeneracional, IES "Jaranda"-ServiMayor", que
terminaron con los muchachos. Estuvieron también elaborando unos broches de goma-eva alusivos también a este día, con un simple texto alfanumérico: "29-A". Nos interesaba destacar precisamente eso, la fecha, al objeto de dar visibilidad a una conmemoración que, por extraño que pueda parecer, pasa desapercibida en la mayor parte de los ámbitos en los que debería señalarse y celebrarse. Se trata, de hecho, de una iniciativa relativamente reciente, iniciada en el año 2009, cuando la Unión Europea tomó a bien destacar esta fecha como el "Día Europeo de la Solidaridad y Cooperación entre las Generaciones". Pero no sería hasta tres años después, en 2012, cuando esta proposición tomara cierta fuerza, al calor de las iniciativas que se llevaron a efecto en torno al "Año Europeo del Envejecimiento Activo y de la Solidaridad Intergeneracional". Afortunadamente, en abril de 2015, estábamos de enhorabuena.

         Esa misma mañana se me había ocurrido el echar un vistazo al calendario escolar para el curso que viene. Hacía unas semanas, Manuel, el director del Instituto, había dirigido sendos correos electrónicos a la Delegada Provincial de Educación de Cáceres y a la Consejera de Educación del Gobierno de Extremadura, destacando la ausencia de una celebración pedagógica que animara y propiciara el desarrollo, en el ámbito educativo regional, de experiencias y actividades relacionadas con la solidaridad entre las generaciones. Proponía que el 29 de abril fuera declarado el "Día escolar de la solidaridad intergeneracional", para de este modo ir abriendo conciencia entre el profesorado y alumnado de la importancia de llevar a cabo iniciativas en este sentido. Pues bien, las autoridades educativas se habían mostrado completamente receptivas a la solicitud. En el decreto que establece el calendario para el año académico 2015-2016, publicado en el Diario Oficial de Extremadura de 27 de abril, aparece finalmente recogida esta fecha con el siguiente objetivo: "la solidaridad y la convivencia con los mayores para establecer un diálogo intergeneracional de convivencia entre jóvenes y personas mayores que favorezca la comprensión mutua, la colaboración y potencie el valor de los mayores como sujetos activos". Una redacción necesariamente redundante para destacar el valor educativo y social del encuentro entre los niños, adolescentes y jóvenes con las personas mayores.
Bien sabemos que por el simple hecho de decretarse una celebración más en el calendario escolar no se asegura nada. No resulta fácil a los centros educativos el preparar sistemáticamente actividades y propuestas para dar la debida consideración a todas y cada una de las conmemoraciones que aparecen allí recogidas (para el curso escolar 2015-2016 son un total de 13). Todo queda a merced de las iniciativas que vienen a realizar los centros, bien por la inquietud y buen hacer de los orientadores, jefes de actividades complementarias y extraescolares o de los propios equipos directivos; bien por la sensibilidad de determinados profesores que, movidos por su compromiso y dedicación, diseñan y preparan actividades concretas para celebrar esos días. Esto hace que un buen número de celebraciones pasen más o menos inadvertidas o que tengan un discreto reconocimiento y efecto en el día a día del centro. A sabiendas de ello, para nosotros suponía un respaldo a las iniciativas que veníamos llevando desde hace dos años y, sobre todo, una apuesta de la administración por impulsar un espacio de desarrollo educativo que nosotros consideramos de especial importancia. El simple hecho de que aparezca esta fecha en el calendario escolar ya supone una apuesta y un compromiso institucional y social hacia el necesario diálogo entre generaciones, así como el fomento y desarrollo de espacios de convivencia de niños y jóvenes con mayores, además de la programación y diseño de actividades en las que vengan a relacionarse.

         Al terminar nuestra pequeña jornada -estamos en la residencia tres horas seguidas-, nos habían preparado un pequeño ágape como cierre del día. Después de unos bailes espontáneos que alumnos y residentes compartieron, expresión de gustos musicales realmente dispares, solemnizamos la celebración con unas sencillas y sentidas palabras. Ese día volvimos al Instituto con la sensación de no estar ya solos en este camino.