Las sociedades europeas, caracterizadas por unos índices de envejecimiento cada vez más altos, están prestando especial atención a las nuevas realidades que se derivan del aumento del número de las personas mayores que las forman. El estado del bienestar y la calidad de vida de nuestros países van a estar condicionados por el grado de compromiso y cumplimiento que seamos capaces de asumir en torno al principio de la solidaridad inter-generacional. Por otra parte, el incremento de nuestra esperanza de vida, la mejora del estado de salud de las personas mayores y los cambios culturales y de mentalidad, han extendido y generalizado el concepto de envejecimiento activo.

Todo programa de envejecimiento activo debe incluir, por definición, espacios efectivos de convivencia inter-generacional, que concreten y desarrollen la inclusión, la participación y la aportación de las personas mayores en contextos abiertos y heterogéneos. Nos encontramos ante el reto de ir promoviendo estos escenarios en el que los mayores y otros grupos de edad, especialmente los jóvenes y los adolescentes, compartan su espacio y su tiempo. Una nueva perspectiva que transforme en cotidiano y normal el encuentro de individuos y grupos de distintas edades, con el horizonte puesto en la creación de verdaderos “centros inter-generacionales”.

"Tablas para la vida" es un proyecto orientado a crear espacios de encuentro entre los adolescentes y jóvenes de un centro de secundaria y los mayores. En concreto entre el I.E.S. "Jaranda" y el Centro residencial de mayores ServiMayor, ambos ubicados en la comarca de la Vera, en el nordeste de Cáceres (Extremadura/España). Juntos creamos distintos escenarios para la convivencia intergeneracional, desarrollando diversas actividades conjuntas, en las que participan los alumnos del Centro y los residentes, tanto los válidos como los asistidos, estos más numerosos.

domingo, 29 de mayo de 2016

Encuentros Tri-generacionales.

Encuentros Tri-generacionales: un nuevo rumbo en el aprendizaje de niños, jóvenes y mayores.




Uno de los mayores riesgos que corremos los profesionales de la educación es el dejarnos arrastrar por las rutinas y las inercias. Cuando se consigue sustraerse a las dinámicas habituales y abandona ese estado de confort que produce el hacer siempre lo mismo y de la misma manera, uno acaba reflexionando cuál es realmente el fin de su actividad como profesor y de qué manera puede trabajar para alcanzarlo. En este proceso, que inevitablemente implica una sensación de inseguridad y de riesgo, uno se inicia en el desarrollo de metodologías alternativas, que sitúan al alumno en el centro del escenario educativo como elemento activo y constructor de sus propios aprendizajes. En el fondo, esta forma de aprender no es ninguna novedad y podemos rastrearla desde la Grecia clásica a la Institución Libre de Enseñanza. Y en este camino, acabas deduciendo que las dimensiones más importantes en las que debes apoyarte son las que tienen que ver con el ámbito relacional y el mundo de las emociones. Al fin y al cabo, las demás competencias que los alumnos deben adquirir, entrenar y desarrollar reposan sobre estas dimensiones tan esencialmente humanas. Afortunadamente, los profesionales que trabajan con los aprendices más pequeños, los que se dedican a la educación infantil, mantienen intactos estos principios en sus planteamientos y actividad formativa. Desgraciadamente, a medida que van pasando por los sucesivos niveles educativos, nos olvidamos del carácter integral que debe adquirir el aprendizaje de los alumnos y deja de preocuparnos el modo de conseguirlo.

Sirva esta reflexión introductoria para presentar una de las experiencias más interesantes y enriquecedoras que estamos viviendo en este curso escolar. Nuestra singladura por el mundo de la convivencia intergeneracional vino de la necesidad de trabajar dimensiones relacionadas con la iniciativa personal y el desarrollo de la autonomía, sobre todo dentro del emprendimiento social. Por supuesto que esto suponía trabajar otras dimensiones importantes de la competencia que ha venido a denominare "social y ciudadana", especialmente necesarias en el caso de adolescentes que precisan de entrenar un buen número de habilidades sociales. Pero desde el principio fuimos conscientes de la importancia que iba a tener el aprendizaje emocional y el mundo de experiencias que, dentro de este campo, iba a abrirse para nuestros alumnos. Este mismo punto de vista es el que ha llevado al centro de educación infantil "La Casita", situado en Losar de la Vera, perteneciente a la Liga Española de la Educación y la Cultura Popular, a introducirse también en el escenario de las relaciones intergeneracionales. Dos rumbos que, neceseriamente, tenían que cruzarse y que hemos conseguido aunar en una misma y común navegación. Puestos en contacto, después de constatar que no se trataba de una acción puntual sino de un programa sólido, estructurado y sistemático, fuimos descubriendo las posibilidades que nos ofrecía el juntar los tres tramos de edad: los mayores residentes de ServiMayor, nuestros adolescentes y jóvenes de 3º de ESO y los niños de 2 a 3 años. Planteamos el llevar a cabo un plan piloto para este último trimestre, que sirviera de campo de pruebas para el diseño de un programa educativo para el próximo curso y, acto seguido, nos embarcamos en esta nueva experiencia tri-generacional.

Desde el comienzo de nuestras actividades en ServiMayor hemos sido testigos de los beneficios mutuos que produce el encuentro entre jóvenes y mayores. Desde la perspectiva de los residentes, son múltiples los efectos positivos que provoca la presencia de nuestros alumnos en la residencia. No sólo se trata de ver por sus dependencias y pasillos a un grupo de edad que escasea en este tipo de lugares y el variar las rutinas de personas que viven en una inevitable monotonía. Su participación en los programas de estimulación cognitiva y motora que conducen los terapeutas y animadoras socioculturales, los talleres de manualidades y las actividades de ocio -muchos de ellos diseñados y organizados por los propios alumnos- tienen un efecto tremendamente positivo en el bienestar emocional de los mayores. Los lazos afectivos que se establecen entre ellos, verdaderos vínculos que van surgiendo de manera espontánea y natural, tienen un considerable poder terapéutico en la residencia. De hecho hemos acuñado ya el concepto de "terapia intergeneracional". Pues bien, si los adolescentes y jóvenes tienen una importante capacidad estimuladora en los mayores, la presencia de niños de esta edad, dos y tres años, añade una nueva dimensión emocional con una importante carga evocadora. Muchos de los mayores residentes guardan en su memoria emocional un buen número de experiencias relacionadas con niños, que se ven automáticamente conectadas cuando los ven de nuevo a su alrededor.
Ya hemos destacado las distintas dimensiones relacionales, sociales y emocionales que se trabajan con los jóvenes en un escenario intergeneracional y que, en el caso de los niños, supone llevar a la práctica los mismos procesos y competencias en un nivel inicial, adaptados lógicamente a su edad. Pero además, tanto para los niños como para lo alumnos de secundaria, el trabajar juntos supone poner en juego un nuevo valor añadido. Nuestros adolescentes y jóvenes actúan en gran medida como mediadores entre los niños y los mayores. Sirven de nexo entre ambos y se encargan de orientar, administrar y dirigir las tareas y actividades que realizan en común. La mayor parte de los residentes se encuentran asistidos y, bastantes de ellos, tienen problemas de autonomía y de deterioro cognitivo, por lo que resulta necesario que se vean también apoyados y tutelados. Se forma así un curioso trío con un vértice definido, a partir del cual se generan nuevas coordenadas en los lazos de afectividad que se desarrollan a partir de ahí. Para facilitar el proceso de integración y acomodo a este nuevo espacio educativo, hemos vinculado a cada alumno con un niño, sobre el que centra su responsabilidad y atención. De este modo estamos fomentando otro de los principios y acciones que mayor capacidad motivadora tienen y que potencian otras dimensiones educativas: la mentorización. Una faceta que ya estábamos viviendo en una doble dirección con los alumnos y los residentes, dadas las características propias de un centro residencial y del estado de salud de los mayores que lo habitan. Ahora la labor de mentores se multiplica hacia abajo, hacia los niños pequeños, que ven incorporado en sus escenarios de aprendizaje una nueva figura, la del joven, que le abre novedosas perspectivas formativas. También, sin duda, la de la persona mayor, que irá integrando progresivamente de una manera natural en su ámbito relacional.

Este es el nuevo espacio de encuentros que estamos iniciando y experimentando entre un centro de educación infantil, una residencia de mayores y un instituto de secundaria. Son muchos los retos y las posibilidades que se nos ofrecen en esta travesía en la que nos hemos embarcado. Una nueva realidad enormemente estimulante de la que ya estamos obteniendo resultados muy positivos en el corto plazo. Los campos que se nos aparecen para poder descubrir y transitar son vastos e inexplorados, situándonos de lleno en la reflexión acerca de cuál debe ser la manera más adecuada  para aprender y formarse, desde los estadios más iniciales a los más avanzados, dentro de lo que se denomina aprendizaje permanente o a lo largo de toda la vida. Esto nos supone entrelazar mundos educativos que acostumbramos a separar y segregar, lo que puede ayudarnos a replantear principios que creíamos inumatables. Una buena ocasión para sacudirnos de nuestras inercias y rutinas, que nos ofrece un bonito y estimuante viaje hacia la experimentación y la innovación educativa, orientado hacia la puesta en acción de nuevas metodologías, el diseño de procesos educativos conjuntos, el aprendizaje emocional y el desarrollo de espacios relacionales. Y lo mejor es que cada vez somos más los que vamos juntos en este viaje.







sábado, 28 de mayo de 2016


"Cocina terapéutica": 

talleres para despertar los sentidos




A lo largo de este curso hemos creado un nuevo escenario en nuestros encuentros intergeneracionales con los residentes de ServiMayor, que hemos venido a definir como "Cocina terapéutica". Se trata de talleres que diseñan, organizan y coordinan los alumnos de primer curso del ciclo de Formación Profesional de grado medio "Técnicos en Cocina y Gastronomía". Una compañera, Tonia Hurtado, es la profesora que los guía y orienta, acompañándolos en esta novedosa experiencia. Quincenalmente, programan las actividades de elaboración, destinadas a la realización de distintas recetas. Estudian y seleccionan qué procesos resultan los más adecuados para que los residentes que participan, la mayor parte de ellos con escasa autonomía y aquejados de falta de movilidad y, en algunos casos, con deterioro cognitivo, se vean estimulados. Los ejercicios que suelen realizar en la residencia con los terapeutas ocupacionales y con el fisioterapeuta, siendo muy convenientes y eficaces, no resultan a veces todo lo divertidos y estimulantes que uno quisiera. Las actividades que llevan a cabo con el taller de cocina contienen, en cambio, una importante dimensión lúdica, lo que supone una indudable ventaja para ejercitar movimientos que contribuyan a la mejora de su motricidad. De ahí que los alumnos diseñen sus recetas pensando en elaboraciones que exigen amplios y variados movimientos de brazos y manos, como amasar, batir, montar o bolear. También buscan actividades que entrenen la motricidad fina, de ahí que selecciones elaboraciones que sean exigentes en el rallado, apanado, pincelado, moldeado, plegado, desmenuzado y un buen número de tareas que, aunque puedan parecer engorrosas, ayudan a mejorar la destreza manual de las personas mayores y prevenir el agarrotamiento y el entumecimiento de las articulaciones.

Teniendo en cuenta el poder evocador que tienen los olores y aromas, sus platos tratan de incluir especias y condimentos que consigan despertar sensaciones. Un objetivo de especial importancia para prevenir y mejorar el deterioro cognitivo, dada la capacidad que tienen los receptores sensoriales olfativos para intensificar la actividad neuronal y estimular otras áreas del cerebro. Además, los olores conservan un importante caudal de recuerdos asociados a experiencias y vivencias, que resultan muy útiles para ejercitar la memoria y otras actividades relacionadas con la reminiscencia. Los alumnos también tienen en cuenta las texturas y temperaturas de los ingredientes que introducen, para que el tacto, otro de los sentidos que entran en juego, sea otro canal de estimulación y haga su efecto en la activación neuronal.

La cocina sigue siendo para las personas mayores una de las áreas de mayor interés. Los que todavía son copletamente autónomos y viven en sus casas centran en torno a las comidas que tienen que elaborar gran parte de su actividad diaria. Pensar en lo que van a elaborar, recordar las recetas y llevar a cabo los procesos que exigen los platos son rutinas con un importante nivel de exigencia. Gracias a estas actividades diarias ejercitan y ponen en juego diversas competencias que les ayudan a reforzar su autonomía y a prevenir cualquier tipo de dependencia. El  hacer la compra, además de suponer un constante entrenamiento en ejercicios cognitivos, que ponen en juego la memoria, el cálculo, la asociación, la comparación o el contraste con la realidad, es una de las más importantes actividades relacionadas con la socialización que llevan a cabo. Es cierto que este tipo de actividades suelen realizarlas esencialmente las mujeres, pero pueden suponer un conjunto de experiencias tremendamente estimulantes para los hombres que, llegada su jubilación, se abren a nuevas vías de desarrollo personal. De ahí las posibilidades que se abren para este tipo de talleres en el marco de las acciones y propuestas del envejecimiento activo, que deben incluir la cocina en su oferta de actividades, con una especial atención a la participación masculina. Una estrategia que además debe perseguir que el hombre se haga partícipe de las actividades domésticas, descargue el grueso de las actividades de la casa que todavía recaen en muchos hogares en las mujeres y que, de paso, neutralice los elementos sexistas que en algunos mayores todavía se mantienen vivos.

Cuando los mayores entran en una residencia, dejan de realizar un buen número de las rutinas que acostumbraban a llevar a cabo cuando vivían en sus casas. Es cierto que la pérdida de autonomía que suele asociarse a su ingreso en un centro residencial supone el primer impedimento, lo que no debe implicar el que ya no se puedan realizar, adaptándose esas actividades a su actual condición física o cognitiva. La mayor parte de los que participan en estos talleres han sufrido hemiplejias, hictus, parkinson, tienen temblores, padecen de artritis o necesitan estar en sillas de ruedas, lo que no es obstáculo para que puedan reaizar todas las actividades que se programan. Ninguno de ellos había vuelto a cocinar desde que llegaron a ServiMayor, lo que ha supuesto el reencontrarse con una actividad familiar con la que se sienten muy identificados. Significa por tanto el situarse en un momento vital en el que disponían de mayor grado de autonomía y de realización personal, con toda la carga de autoestima y confianza que esto supone. De ahí que en estos talleres se traten diversos aspectos del mundo de las emociones y contribuyan a trabajar en ellos aspectos esenciales de su aprendizaje emocional.

Cuando se terminan los talleres, como premio, se dispone para su degustación de todos los platos cocinados. Un premio añadido que se obtiene después de dos horas de trabajo intensivo. También el gusto tienen en cuenta los alumnos a la hora de diseñar sus recetas, tratando de combinar los sabores conocidos y familiares -de nuevo la evocación como estrategia terapéutica-, con otros que les puedan sorprender. Todavía recuerdo la curiosidad de una de las residentes cuando probó por primera vez una porción de pizza y cómo disfrutó con unos sabores y texturas con lso que, hasta entonces, no se había enfrentado. Y estos pequeños placeres también hay que tenerlos en cuenta en un centro residencial de mayores, cuando la rutina del día a día se extiende incluso al ámbito de la gastronomía, con unos menús adaptados a su edad en los que resulta difícil introducir mayor diversidad y ciertas dosis de incertidumbre y variedad. Resulta indudable que los talleres de cocina orientados a las personas mayores tienen mucho sentido.







jueves, 26 de mayo de 2016

29 de abril. Día escolar europeo de la solidaridad y convivencia con los mayores.




29 de abril. 

Primer "Día Escolar Europeo de la solidaridad y convivencia con los mayores".

Logo del 29 de abril, diseñado por  la alumna Marta Pérez Rodríguez


Niños, jóvenes y mayores en ServiMayor.
 El pasado 29 de abril se celebró en Extremadura el "Día escolar europeo de la solidaridad y convivencia con los mayores". Una celebración pedagógica incluida en el calendario escolar que viene aprobado y regulado por la Consejería de Educación y Empleo. Era la primera vez que se señalaba un día del calendario para tomar en cuenta, dentro del ámbito escolar, la necesidad de favorecer el encuentro entre las personas mayores y los niños, adolescentes y jóvenes. Una ocasión para integrar a las personas de edad dentro de la vida diaria de los escolares y potenciar los valores y actitudes relacionados con esa deseable convivencia intergeneracional. Extremadura es, en este aspecto, una comunidad pionera, que ha entendido la visibilidad de los mayores y su ubicuidad no sólo como un proceder de justicia social, sino como un espacio esencial para cumplir las expectativas de los mayores de hoy en consonancia con el paradigma del envejecimiento activo. Sólo en un contexto multi-generacional tiene sentido y lugar cualquier propuesta conducente a su desarrollo personal y a su enriquecimiento vital. Pero también para los niños, adolescentes y jóvenes resulta igualmente beneficioso y necesario el disponer de un espacio de relaciones más amplio y heterogéneo, que complemente las redes habituales formadas en torno a la familia, la escuela o el instituto, cada vez más limitadas en los contactos con tramos de edad más diversos.
Jóvenes en el rocódromo.

Como en el curso pasado, el IES "Jaranda" celebró su "Día del Centro" en el centro residencial de mayores ServiMayor, ubicado en Losar de la Vera, haciéndolo coincidir con esta conmemoración. Al fin y al cabo, la propuesta para incluir esta celebración pedagógica partió del Equipo Directivo de este Instituto, que tuvo una favorable acogida por parte de la Consejería de Educación. Una iniciativa que responde al decidido compromiso de este centro educativo con la convivencia intergeneracional, que viene abanderando desde hace tres cursos, implementando en cada uno de ellos un programa específico: "Encuentros en la Tercera Fase" (curso 2013-2014), "Tablas para la vida" (curso 2014-2015) y "Compañeros de viaje" (curso 2015-2016). A lo largo de estos tres años se ha ido nutriendo de una intensa experiencia en este ámbito de las relaciones de edad, a través de programas sistemáticos y estructurados a lo largo de todo el curso, llevando a cabo un nutrido conjunto de actividades que tienen lugar, quincenalmente, a lo largo del curso escolar, dentro del período lectivo de los alumnos.
Talleres de cocina para mayores, niños y jóvenes.

En la celebración de este Día, como aconteció en el curso pasado, se prepararon distintas actividades destinadas a los alumnos y las personas mayores residentes, que iban desde la instalación de un rocódromo (orientado lógicamente a los jóvenes y adolescentes), a talleres de cocina, juegos tradicionales, talleres de botánica y hasta a montajes de marionetas. Ene sta celebración asistieron también los alumnos y pofesoras del Centro de Educación Infantil "La Casita", pertenciente a la Liga Española para la Educación y la Cultura Popular y situada también en Losar de la Vera. Entre residentes, alumnos, profesores, profesionales de la residencia, madres y padres se juntaron más de cuatrocientas personas en los bonitos exteriores de ServiMayor, en donde se llevaron a cabo las actividades. Como colofón a ese Día se llevó a cabo un concierto a cargo de los alumnos del Instituto.
La función de marionetas a cargo de los alumnos.
Del compromiso adquirido por la Junta de Extremadura con estos principios dio muestra la presencia de la Consejera de Educación, Esther Gutiérrez Morán, y de la Directora Gerente del SEPAD, Mª Consolación Serrano García. Ambas amadrinaron el acto y oficiaron el bautizo de honor a esta primera celebración del 29 de abril como Día Escolar Europeo de la Solidaridad y Convivencia con los Mayores. Tanto Esther como Mª Consolación, cada una en su respectivo ámbito de responsabilidades y acción, mostraron su firme convicción con los principios relacionados con la convivencia intergeneracional e hicieron público su decidido apoyo a los programas y actividades que se desarrollan en este campo de las relaciones de edad. Fruto de la coordinación y de los intereses compartidos por las consejerías de Educación y Empleo de una parte y de Sanidad y Políticas Sociales por otra ha resultado el "Programa de Acción" que va a ser firmado en fechas próximas, tal y como anunciaron en sus discursos. Un Programa que debe servir de estímulo, difusión, formación y coordinación para el desarrollo, en toda la región, de proyectos y actividades de convivencia intergeneracional, de los que nuestro Instituto y ServiMayor van a servir, como pioneros en estos campos, de experiencia piloto. 
Talleres de creatividad (poesía, marcapáginas, tarjetones...)

No pudo haber mejor celebración para este primer 29 de abril, anuncio de una nueva etapa en la concepción de las relaciones intergeneracionales que, tal y como prevemos, va a disponer del empuje y amparo institucional necesarios para ampliar su esfera de acción, involucrar a más centros educativos y asistenciales e intensificar los programas y actividades orientados a la convivencia y solidaridad entre las generaciones. Estamos en una coyuntura de especial significación, inmersos, tal vez sin ser conscientes de ello, en el necesario cambio de paradigma con respecto a las edades, que tiende hacia la inclusión y la creación de espacios compartidos y a remitir la separación y la segregación de las personas mayores. Conviene ir participando con ilusión y entrega en esta tarea tan necesaria y justa, de la que niños, adolescentes, jóvenes y personas mayores se van a ver beneficiados.
El acto estuvo amadrinado por Esther Gutiérrez Morán y Consolación Serrano García. Asistieron también los alcaldes de Jarandilla (Fermín Encabo Acuña) y Losar (Germán Domínguez Martín) y la presidenta de la Mancomunidad de la Vera (Montserrat Fernández Castillo). En la fotografía el Presidente de ServiMayor (Martín González Carvajal) presentando el acto, el Director del IES Jaranda (Manuel Negrete Alcudia) y el Coordinador de programas intergeneracionales del Centro (Ignacio Chato Gonzalo)

Residentes esperando a que comience la actuación.


Concierto de los alumnos, con el promotor musical del Instituto, el profesor y Jefe de Estudios adjunto Álvaro González Santana.
Profesores, profesionales de la residencia, mayores residentes, jóvenes y niños en el concierto.