Las sociedades europeas, caracterizadas por unos índices de envejecimiento cada vez más altos, están prestando especial atención a las nuevas realidades que se derivan del aumento del número de las personas mayores que las forman. El estado del bienestar y la calidad de vida de nuestros países van a estar condicionados por el grado de compromiso y cumplimiento que seamos capaces de asumir en torno al principio de la solidaridad inter-generacional. Por otra parte, el incremento de nuestra esperanza de vida, la mejora del estado de salud de las personas mayores y los cambios culturales y de mentalidad, han extendido y generalizado el concepto de envejecimiento activo.

Todo programa de envejecimiento activo debe incluir, por definición, espacios efectivos de convivencia inter-generacional, que concreten y desarrollen la inclusión, la participación y la aportación de las personas mayores en contextos abiertos y heterogéneos. Nos encontramos ante el reto de ir promoviendo estos escenarios en el que los mayores y otros grupos de edad, especialmente los jóvenes y los adolescentes, compartan su espacio y su tiempo. Una nueva perspectiva que transforme en cotidiano y normal el encuentro de individuos y grupos de distintas edades, con el horizonte puesto en la creación de verdaderos “centros inter-generacionales”.

"Tablas para la vida" es un proyecto orientado a crear espacios de encuentro entre los adolescentes y jóvenes de un centro de secundaria y los mayores. En concreto entre el I.E.S. "Jaranda" y el Centro residencial de mayores ServiMayor, ambos ubicados en la comarca de la Vera, en el nordeste de Cáceres (Extremadura/España). Juntos creamos distintos escenarios para la convivencia intergeneracional, desarrollando diversas actividades conjuntas, en las que participan los alumnos del Centro y los residentes, tanto los válidos como los asistidos, estos más numerosos.

martes, 29 de noviembre de 2016

El Aula de Mayores del Instituto ya es una realidad.

Los mayores matriculados en el programa de educación de adultos, organizado por el Ayuntamiento de Jarandilla, han comenzado el curso escolar en el Aula de Mayores del IES "Jaranda".



       Después de la experiencia piloto que vivimos el curso pasado, en los meses de mayo y junio, el Aula de Mayores ya tiene su lugar en el Instituto. El pasado 18 de noviembre inauguramos el curso, con diecisiete alumnas matriculadas, que van a seguir un plan de formación asociado a nuestro Programa de convivencia intergeneracional. En principio, dos días a la semana -lunes y viernes-, durante dos períodos lectivos, nuestras mayores vienen al Centro, como unas alumnas más, cargadas de ilusión y de ganas de aprender. Un grupo muy especial que, desde su llegada, ha venido a rejuvenecernos, aportando una nueva dimensión a nuestras aulas y pasillos.

          El objetivo es desarrollar actividades conjuntas con los alumnos del Instituto, dentro del horario lectivo, por medio de proyectos y programas formativos diseñados por los profesores participantes, en relación con los objetivos, competencias y contenidos de sus asignaturas. Un modo de aprendizaje colaborativo entre nuestros jóvenes y adolescentes y las personas mayores, en el que pongan en común sus capacidades, destrezas y experiencias. Dentro del campo de actividades que se pretenden llevar a cabo se busca el que las propuestas estén dentro del centro de interés de unos y otros, así como de sus respectivas competencias y ámbitos funcionales. De este modo pretendemos el que se vaya creando un espacio de interacción, que genere vínculos y potencie diversas dimensiones de la competencia emocional, además de mejorar las habilidades sociales y arraigar determinadas conductas y comportamientos positivos con respecto a los mayores y la sociedad en su conjunto.

         Con esta experiencia no se trata solo de combatir prejuicios y estereotipos negativos asociados con la edad -lo que a venido a denominarse "edadismo"-, sino de romper con las barreras espaciales y mentales que edificamos entre colectivos que no nos conviene mantener separados. Jóvenes y mayores tienen mucho que aportarse entre ellos, en un momento en el que las oportunidades de encuentro resultan cada vez más difíciles. Los centros educativos y los asistenciales tenemos una especial responsabilidad en hacer de nuestros colegios, institutos, centros de día o residencias espacios de convivencia, lugares abiertos para la participación conjunta de niños, adolescentes, jóvenes y personas mayores. Jamás en la historia ha habido una mayor separación, segregación incluso, entre estos segmentos de edad, que precisa de una rápida y urgente reparación. No podemos seguir invisibilizando el envejecimiento ni permitir que el inmenso valor añadido que supone la experiencia quede infrautilizada. Nuestros jóvenes precisan de referencias y soportes que solo pueden encontrarlas en sus mayores. Y los mayores necesitan de unos espacios cada vez más diversificados, en los que puedan disponer de servicios, relaciones e interacciones, que en ningún caso deben ser limitados por el exclusivismo de la edad. Los centros educativos tienen un enorme potencial para ofertar a los mayores un espacio de encuentro y de realización dentro de los principios del envejecimiento activo, en el que los alumnos y los profesores somos los primeros recursos para aportar a su autonomía, a la prevención de toda dependencia, a su enriquecimiento personal y a su bienestar. Las administraciones públicas, al menos en Extremadura, están ya dando los primeros pasos para que estas iniciativas se extiendan y se generalicen. Aquí, en el IES Jaranda, seguiremos trabajando para que esto sea una realidad.


domingo, 20 de noviembre de 2016

"Alegría", la primera sesión del programa de convivencia trigeneracional.

Mascota "Alegría"

El lunes, 14 de noviembre, los alumnos de 3º de ESO, los niños de La Casita y los mayores de ServiMayor vivieron el primer encuentro "trigeneracional" del programa "Emocionarte", que este curso está orientado al mundo de las emociones y al aprendizaje emocional.


        Hemos tenido que esperar, pero ya hemos iniciado el programa de actividades de este curso, titulado "Emocionarte", que está centrado en el aprendizaje emocional. A lo largo del curso iremos trabajando las distintas emociones -esencialmente las calificadas como primarias y secundarias-, al objeto de introducir a niños, adolescentes y mayores en el complejo mundo del aprendizaje emocional. No resulta fácil plantear un programa conjunto que tenga en cuenta semejante heterogeneidad, dadas las distancias existentes entre los niveles cognitivos y experiencias emocionales de estos tres grupos de edad. Ya solo el de mayores presenta importantes diferencias, atendiendo a la situación personal de un buen número de residentes, que padecen, en distintos grados, situaciones de deterioro cognitivo. El diseño de estos talleres tiene en cuenta, lógicamente, esta diversidad y los distintos niveles competenciales, trabajando con cada colectivo por separado objetivos y contenidos diferenciados y, en los encuentros, programando actividades aptas para todos. 
         Esta sesión ha ido precedida del trabajo por separado con niños y adolescentes. En La Casita han ido desarrollando diversas actividades relacionadas con esta primera emoción, la alegría, para la que se han servido de la mascota que viene a representarla, ayudando a identificar entre ellos los gestos, rostros, actitudes y estados de ánimo asociados a esta emoción. Ha sido muy estimulante el uso que han dado a esta mascota, a la que han dotado de un alto poder evocador, casi mágico, en sus actividades y juegos, dotándole de un amplio valor significativo. Resulta esencial este proceso de identificación de las emociones, por medio de etiquetas y símbolos que ayuden a reconocerlas en uno mismo y en los demás. Puri y Tania, sus educadoras, están consiguiendo naturalizar de una manera increíblemente rápida este ejercicio de toma de conciencia de esta emoción, así como de la valoración del papel y función que cumple en el bienestar personal, que los niños son capaces de percibir en su contexto.

         Los alumnos de 3º de ESO, por su parte, están llevando a cabo un taller de aprendizaje emocional que ha diseñado y está tutorizando Manuel Cid Gala, neuropsicólogo adsicrito a la Dirección Gerencia del SEPAD. Él mismo se está desplazando desde Mérida para impartir este curso, cuyas sesiones iniciales han estado centradas en la "semántica de las emociones". Esta formación va orientada a disponer de herramientas sólidas para analizar el papel que tienen las emociones en nuestras vidas, para que sean capaces de entender cómo reaccionamos cada uno de nosotros ante distintas situaciones, cómo las manifiestan los demás y entender el porqué, explorando los instrumentos para canalizar y controlar nuestras respuestas y, en su momento, desarrollar mecanismos propios de activación emocional. Una formación imprescindible para su desarrollo personal, pero también para entender cuál es el papel que representan ante los mayores -también ante los niños- en el escenario de convivencia intergeneracional, así como el producto de las interacciones que generan y las respuestas emocionales que provocan.

         El programa de actividades que preparamos para este primer día mantuvo el mismo esquema que desarrollamos en las experiencias piloto del curso pasado. Iniciamos las actividades con la asamblea, que es como comienzan en su centro, al objeto de mantener sus rutinas y facilitar su acomodo al nuevo espacio, que ellos aún desconocían. Después iniciamos el taller de creatividad, que estuvo enfocado en la representación de la alegría a través de los rostros. Habíamos fotografíado, días atrás, a todos los participantes con gestos de alegría, imágenes que imprimimos en pegatinas y que tenían que colocar en las cartulinas que van a formar parte del "libro de la alegría", que recogerá los collage que fueron elaborando sobre la silueta de nuestra mascota y que pintaron con colores "alegres". En la próxima sesión completarán este "libro" con las nuevas páginas que incluirán las situaciones y elementos que nos hacen estar alegres o provocan nuestra alegría. Terminamos con un "mini-concieto" a cargo de Manuel, nuestro Director, y de Álvaro, el Jefe de estudios adjunto, que sirvió de momento de expansión y de cierre de la sesión.

         Coincidió este primer día con la visita de la televisión, con la presencia de una periodista y un cámara de Canal Extremadura, que tomaron imágenes y entrevistas para el informativo de ese día. También acudieron dos coordinadores del programa Teenemprende, en el que participamos, que tiene como objeto el fomentar el emprendimiento en los alumnos y que integra a distintos grupos de centros de la región. Un comienzo muy concurrido que ayudó a hacer más magna aún nuestra sesión de apertura.


Extremadura Noticias, 14/11/2016 (Canal Extremadura) 
 

jueves, 10 de noviembre de 2016

El compromiso de la Junta de Extremadura con la convivencia intergeneracional.

La consejería de Educación y empleo, la de Sanidad y políticas sociales, con la participación del SEPAD (Servicio Extremeño de Promoción de la Autonomía y Atención a la Dependencia), firman el "Programa de Actuación" para el desarrollo de programas intergeneracionales en la región.

De izquierda a derecha: Martín González Carvajal (presidente del Consejo rector de ServiMayor), José María Vergeles (Consejero de Sanidad y políticas sociales), Esther Gutiérrez Morán (Consejera de educación y empleo), Consolación Serrano (Directora gerente del SEPAD) e Ignacio Chato (Coordinador del proyecto intergeneracional del IES Jaranda).
        
         El lunes 7 de noviembre tuvo lugar en Mérida, en la sede de presidencia, uno de los actos más destacados que, hoy por hoy, se han celebrado en el ámbito nacional -y aun europeo- en el ámbito de las relaciones intergeneracionales. Las consejerías de Sanidad y políticas sociales y la de Educación y empleo, además del SEPAD, firmaron un "Programa de actuación" en el que se detallan los compromisos institucionales para fomentar las actividades que tengan como objetivo el desarrollar actividades intergeneracionales. Para ello ponen en acción sus respectivas redes de centros públicos, tanto los asistenciales como los educativos, así como sus recursos de formación y asesoramiento, para favorecer y catalizar acciones y programas conjuntos en el que participen e interactúen personas mayores con alumnos de todos los niveles educativos, desde infantil y primaria hasta secundaria y universidad. 

         Ambas consejerías entienden que, dentro de sus principios, objetivos y competencias, la solidaridad intergeneracional constituye uno de sus objetivos prioritarios, tanto para fomentar la promoción y autonomía de las personas mayores y toda acción tendente al envejecimiento activo, como para el desarrollo personal y emocional de los alumnos, además de otras competencias asociadas a la iniciativa y la autonomía, así como a la competencia social y cívica, además de otros valores éticos y ciudadanos que cobran especial importancia en la sociedad actual. Consideran que las administraciones públicas tienen una especial responsabilidad en la creación de espacios y momentos de encuentro entre estos colectivos de edades tan distantes, promoviendo experiencias y actividades conjuntas en los centros públicos -asistenciales y educativos- dentro de contextos educativos formales.

         Este programa de acción es el resultado de la iniciativa que, a raíz de la experiencia conjunta llevada a cabo por el IES "Jaranda" y ServiMayor desde hace ya cuatro años, ha ido cobrando forma gracias al compromiso de ambos centros y al apoyo y la actividad desarrollada por técnicos del SEPAD, como Lorena Olivera y Germán Ortuño, o de la dirección gerencia como Manuel Cid. Los propios consejeros, José María Vergeles y Esther Gutiérrez, así como Consolación Serrano, que han conocido de primera mano estas experiencias, confiaron desde un principio en esta iniciativa, dando todo el soporte y el empuje institucional necesario. Gracias a todos ellos, así como a la constancia y buen hacer de Elena Blas, la Jefa del gabinete de la Consejera de Educación, ha podido finalmente darse firma a este "Programa de actuación", que toma como modelo y referencia, precisamente, al programa de convivencia intergeneracional que ServiMayor y el IES Jaranda han estado llevando a cabo con tanta ilusión y pasión.



         La base del programa de actuación es la siguiente:

El objeto de este programa es el fomento y desarrollo de Programas Intergeneracionales entre Institutos de Educación Secundaria y Centros de Educación Infantil y Primaria dependientes de la Consejería de Educación y Empleo de la Junta de Extremadura y Centros de Mayores de gestión directa del SEPAD (Consejería de Sanidad y Políticas Sociales).

Se pretende convertir a los mencionados centros educativos y de mayores en escenarios de aprendizaje y promoción de la autonomía y promocionar el valor educativo y los beneficios mutuos para estos destinatarios de las intervenciones intergeneracionales.

Para ello se pondrán en marcha un conjunto de proyectos y actividades tales como las que se detallan seguidamente:

1.        Actividades y talleres intergeneracionales relacionados con la promoción de la salud física, mental y emocional o la participación social y cultural que contribuyan a prevenir situaciones de dependencia o sirvan para mantener capacidades residuales entre las personas mayores.

2.         Actividades centradas en los intereses de la infancia y la juventud tendentes al desarrollo y ejercicio de las distintas competencias clave, con especial atención a las sociales y cívicas; las sociales y cívicas; la competencia emocional; de aprender a aprender; y el sentido de la iniciativa y espíritu emprendedor, que ayuden al alumnado a generar recursos para su desarrollo y crecimiento personal y social.

3.        Actividades relacionadas con la convivencia intergeneracional que apoyen la eliminación de edadismos y prejuicios y mejoren el bienestar y calidad de vida de ambos colectivos.

4.        Actividades de investigación, formación y divulgación de conocimientos.


        Sin duda, la Junta de Extremadura se ha convertido en una administración pionera en el mundo de la convivencia intergeneracional. Las consejerías de Sanidad y políticas sociales, además del SEPAD, y de Educación y empleo han dado un paso de gran calado en su compromiso con creación de espacios públicos para el encuentro entre las edades. Afrontan los grandes retos de la sociedad actual con una apuesta decidida desde la propia administración, entendiendo que las relaciones intergeneracionales son necesarias y esenciales para la formación integral de nuestros niños, adolescentes y jóvenes, así como para acometer con garantías cualquier programa de envejecimiento activo. Estamos ante una apuesta decidida hacia un cambio de paradigma, que entiende que los centros públicos deben abrirse a actividades conjuntas para colectivos de edades distintas. Primer paso para concebirlos como verdaderos espacios intergeneracionales, que en un futuro próximo puedan ofrecer al mismo tiempo servicios asistenciales y educativos, compartiendo un mismo centro usuarios y profesionales que, hoy por hoy, se asocian a administraciones diferentes. Estamos en el comienzo de una nueva dimensión de los servicios públicos y de la concepción que, hasta hoy día, se ha tenido de la organización de las administraciones. No hay duda de que, con este nuevo prisma nos enriquecemos todos.



sábado, 5 de noviembre de 2016

IV Jornadas de iniciación a la atención y cuidado de las personas mayores.

Los alumnos del Programa de convivencia intergeneracional de 3º de ESO reciben formación inicial por los profesionales de ServiMayor.

Blanca Mª Paris, gerocultora de ServiMayor, impartiendo uno de los talleres de atención y cuidados a los mayores.

      El pasado miércoles, 26 de octubre, tuvieron lugar en las instalaciones del Centro residencial ServiMayor las IV Jornadas de iniciación a la atención y cuidado de las personas mayores. Desde que se puso en marcha el Programa de convivencia intergeneracional, se creyó conveniente que los alumnos participantes recibieran una formación inicial, al objeto de tener unas nociones básicas acerca del funcionamiento de un centro residencial, de las situaciones y necesidades propias de las personas que allí residen, de los cuidados y tratos que precisan y otras cuestiones relativas a su realidad diaria. Hemos de tener en cuenta que la población residencial es diversa y heterogénea, un escenario de convivencia en el que comparten su residencia, por motivos bien diversos, personas válidas y asistidas en distintos grados. La mayor parte de los jóvenes y adolescentes, a excecpción de los que tengan o hayan tenido a algún familiar en una residencia, que suelen ser muy pocos, jamás han visitado centros de mayores y desconocen completamente este mundo. 

        Angélica, la directora de ServiMayor, informó cumplidamente de la especial naturaleza de ServiMayor, una empresa social que funciona en régimen de cooperativa, formada por socios que son los que la gobiernan, a través de su consejo rector y su presidente. Orientó a los alumnos acerca de los distintos tipos de plazas de residentes que gestionan, que incluyen a particulares y plazas conveniadas por la Junta de Extremadura. También explicó los diferentes servicios que ofrece en función del grado de autonomía o dependencia de los usuarios y de los cuidados que precisan. Informó también de las instalaciones del centro residencial, del funcionamiento general y de las actividades que se realizan con los mayores que allí residen y de sus habitaciones, más bien pequeños apartamentos, que de manera habitual comparten entre dos, todos ellos con salida a los amplios espacios verdes de la residencia y con una zona propia de jardín. Subrayó los efectos beneficiosos que, para el bienestar de las personas mayores y aun de su salud, viene produciendo el desarrollo del programa de convivencia intergeneracional y de qué manera las visitas de los alumnos generan actitudes positivas en ellos.

       Chema Muoz y Natalia Luengo, los terapeutas ocupacionales, hablaron de sus actividades y competencias en ServiMayor, explicando las labores de evaluación y diagnóstico que realizan cuando llegan los mayores a la residencia y cómo van diseñando los programas específicos que cada uno de ellos necesita en función de su situación. Fueron detallando las distintas tareas que tienen que acometer para lograr que los mayores mantengan o recuperen el mayor grado de autonomía, así como las adaptaciones que tienen que efectuar cuando pierden alguna de sus capacidades o competencias, para que les afecte de la menor manera posible. Ejemplificaron las diversas situaciones que pueden sobrevenir a personas que, temporal o definitivamente, se encuentran con dificultades en alguna de las actividades de la vida diaria, bien por una enfermedad o lesión, bien por sufrir una discapacidad, mostrando su trabajo para entrenar habilidades que las suplan, a través de la terapia o introduciendo las adaptaciones necesarias. Insistieron en la importancia de desarrollar y realizar programas de acción tendentes a la prevención, para impedir precisamente la pérdida de autonomía y reforzar su independencia, enfocados tanto a la actividad física como a la estimulación cognitiva, al fin de evitar o, en su caso, retrasar o neutralizar las situaciones de deterioro.

      Joaquín García, uno de los tres enfermeros con los que cuenta ServiMayor, habló de las actividades que desarrollan en la residencia, que exigen una atención y cuidado constante, dadas las habituales complicaciones que, en su salud, suelen padecer las personas mayores, especialmente las relacionadas con la diabetes y la hipertensión, pero también la gran diversidad de enfermedades puntuales y crónicas que les aquejan. Habló de los cuidados especiales que precisan los residentes que se encuentran en peor estado de salud y que se ven obligados a estar encamados y a precisar atenciones constantes. Mostró de una manera práctica el instrumental y equipamiento habitual de los enfermeros y que suelen incorporar en su carrito, desde las sondas nasogástricas para alimentar a aquellos que ya no pueden glutir por sí mismos, a los vendajes especiales para aquellos mayores que acuden a la residencia con úlceras y que consiguen curar a los días o semanas de estar en ServiMayor. Incidieron en la importancia de seguir los protocolos de cambios posturales en los encamados para prevenir, precisamente, los problemas las escaras que pueden derivar en úlceras por presión. Hicieron ejercicios prácticos para la toma de tensión, tanto de manera automática como manual por medio del fonendoscopio y casi todos los alumnos se hicieron un análisis de glucosa, lo que fue aprovechado para informarles detenidamente de las causas de las glucemias y de la diabetes, sus tipos, tratamientos y la manera de prevenir esta enfermedad.


        En una residencia de mayores, es el de los auxiliares y gerocultores el trabajo que ocupa a más profesionales y el que genera mayor actividad. Ellos se encargan de todas las atenciones y cuidados de los residentes, desde que se despiertan hasta que se acuestan y que, incluso durmiendo, actúan para que los encamados se encuentren de la mejor manera posible. En ServiMayor, la mayor parte de los residentes se encuenran en situación de dependencia, por que precisan estar asistidos en la mayor parte de las actividades de la vida diaria, lo que incluye la lista de las tareas diarias: levantarse, ducharse y asearse, vestirse, desplazarse, comer, ir al baño -en algunos casos de incontinencia el cambio de pañales y el sondaje vesical-, en fin, todas las acciones que configuran las necesidades básicas y sociales del día a día. Blanca París se encargó de hacernos u ina dea de lo que viene a significar este trabajo, que implica un alto rendimiento a los profesionales que lo desarrollan y unas exigencias enormes en cuanto a su motivación e implicación. Porque en el cumplimiento de sus tareas, los auxiliares y gerocultores no solo deben tener en cuenta su efectividad y eficacia -hacer las cosas bien y de una manera rápida-, sino sobre todo el componente afectivo y emocional que lleva emparejado. La profesionalidad en el ámbito asistencial no puede medirse en términos cuantitativos, por el número de residentes y tareas que se llevan a cabo. El verdadero valor añadido que aporta un trabajador en el campo asistencial, que es quien realmente genera calidad al servicio que se presta, tiene que ver con ese bien intangible y difícil de medir que es el talante humano con el que se desenvuelve. Es la actitud de los profesionales -y el conjunto de aptitudes dentro del ámbito emocional que se ponen en juego- la que realmente determina un buen servicio y, lo que es más importante, la satisfacción y el bienestar de los residentes, que así se sienten no solo bien atendidos en sus necesidades, sino aceptados y queridos en la situación en la que se encuentran. La afectividad es, al fin y al cabo, el más importante vector de la actividad de un trabajador asistencial y la que reporta a todos, profesionales, usuarios y familiares, la mayor satisfacción.
 
        Blanca fue detallando los distintos medios que se utilizan para el mejor cuidado y confort de los mayores dependientes, sobre todo de aquéllos que sufren deterioro cognitivo o alzhéimer y precisan de medidas de sujeción. Explicó en qué manera se necesitan estas formas de sujetar los cuerpos en función de las necesidades concretas derivadas del grado de la enfermedad o de la manera que afectan distintas dolencias, a la hora de prevenir accidentes que podría provocar daños graves. Medidas que aunque pueden resultar algo incómodas -y que exigen la prescripción médica y la autorización de los familiares o tutores legales- son hoy por hoy necesarias para garantizar la seguridad de muchos de los mayores asistidos. Explicó los distintos medios de sujeción tanto en sillas como en camas, así como el modo de aplicarlos y la responsabilidad que supone para los profesionales el realizarlo de manera correcta. También mostró los distintos recursos de que disponen para cuidar a las personas con inconsistencia y el modo de efectuar los cambios posturales, siguiendo los protocolos pautados, de la manera más adecuada. A través de casos prácticos, los alumnos pudieron vivir en primera persona cómo deben realizarse estas tareas adecuadamente, percibiendo lo importante que resulta el hacerlo con un trato adecuado, mostrando la empatía y la afectividad necesarias para que la persona mayor se sienta reconfortada, aceptada y querida. Una lección de humanidad que dio cierre a estas jornadas, que nos ayudaron a conocer no sólo los cuidados y atenciones que precisan las personas mayores, sino sobre todo a valorar la importancia del componente emocional en todas las acciones que se llevan a cabo con ellas.